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Jugamos en casa de la familia Arquilecturas

12 de Marzo de 2020 Categorías: Hablamos con...

Jugamos en casa de la familia Arquilecturas

En una de nuestras andanzas por la geografía peninsular con el fin de conocer los secretos del juego verdadero en casa de diferentes familias, tuvimos el enorme placer de visitar la casa de Sonia Rayos, la mente pensante y entusiasta al mando de Arquilecturas. Tal y como ella define es “un proyecto educativo desde el que desarrollamos contenidos didácticos con el objetivo principal de acercar la arquitectura a los/as niños/as”, con lo que os imagináis que teníamos muchas ganas de poder charlar con ella sobre la infancia y el juego, para conocer su visión particular sobre este apasionante mundo. 

Os dejamos aquí un breve resumen de los que hablamos.

¿Qué es lo que más disfrutas de vuestros talleres?

Me encanta ver a los niños y niñas trabajando con planos, mapas, maquetas; herramientas habituales en el trabajo del arquitecto que ellos interpretan de una forma mucho más libre. Y cómo el resultado difiere de lo que nosotras habíamos imaginado. Nos rompen totalmente los esquemas. Tienen una forma de mirar, desde el asombro, la inocencia, convierten lo cotidiano en mágico. 

Trabajamos la arquitectura como herramienta de aprendizaje, y funciona muy bien porque es una disciplina en la que se tratan conceptos que conectan con su día a día. Cuando se da ese momento de conexión con la experiencia vital, se produce un aprendizaje significativo. Ver a los niños y niñas descubriendo a través de su trabajo en los talleres es precioso.

¿Cómo describirías la forma en la que está presente el juego en vuestros talleres?

El juego es una forma fundamental de desarrollo en la infancia, y está presente, de una forma o de otra, en todas nuestras prácticas con la infancia. 

Cuando pensamos en juego lo vinculamos con ocio, pensamos que jugar para un niño es una acción que no tiene que ver con esfuerzo, disciplina, aprendizaje, y nada más lejos de la realidad. Nosotras tratamos de que el juego se convierta en herramienta de aprendizaje; juegos activos cuando nos apropiamos del entorno, juegos verbales, cuando relacionamos el vocabulario arquitectónico con las acciones que realizamos, juegos de relaciones espaciales, a través de las maquetas, la volumetría, juegos simbólicos o de fantasía, mediante planos o mapas, o a través de los oficios de la construcción. 

Silvana siempre dice: “el juego es para la infancia un trabajo muy serio, que requiere esfuerzo y concentración”, ¿cómo vamos a obviarlo con esta premisa? 

¿Qué aportaciones suelen hacer los niños y niñas cuando se les plantea diseñar un espacio o un edificio? ¿En qué cosas suelen fijarse? ¿Difiere mucho de la mirada del adulto o la adulta?

Sin duda tienen menos prejuicios que los adultos, especialmente aquellos que están acostumbrados a trabajar tomando decisiones, asumiendo responsabilidades; los niños y niñas que trabajan en la escuela por proyectos, por ejemplo, suelen presentar propuestas más libres y trabajan mejor en equipo. Silvana siempre dice que los niños tienen los ojos más abiertos, aprecian detalles que a los adultos nos pasan desapercibidos.

¿Qué relación tiene el espacio de juego con el juego en sí?

Sin duda aprendemos con el espacio y a través de él. Cada experiencia de juego cambia en función de dónde se realiza, y cada individuo se comporta de un modo u otro en función del espacio de juego que ha experimentado. Hace unos días leía en un artículo que está demostrado que jugar en entornos naturales, donde hay más riesgos, fomenta la resiliencia, las habilidades sociales y la creatividad. 

Recuerdo una maestra que nos hablaba de los miedos de una madre a que su hijo jugara en entornos naturales. Ella insistió mucho en llevar a los niños al campo y ese niño, que siempre había jugado en entornos de máximo confort, caía todo el tiempo porque no sabía siquiera caminar sobre sustrato natural. Cuántas carencias estaba teniendo ese niño por no haber podido desarrollar herramientas de adaptación al espacio.

¿Hay alguna ciudad que conozcas o de la que hayas oído hablar que sea especialmente interesante para vivir con niños y niñas?

Es muy interesante el proyecto movilidad y peatonalización de las calles de Pontevedra, que ha sido declarada Ciudad Solidaria con la Infancia. Más allá de construir parques infantiles, se apuesta por ceder el espacio a los viandantes, que pueden recorrer la ciudad sin la presión que supone estar pendiente de los coches. 

Dice Tonucci que poner a un niño en un columpio es insultar su inteligencia; le ponemos el columpio para que juegue, como si no supiera jugar, y apuesta por el juego en la calle, en las plazas, en entornos del día a día. Ese es el modelo de ciudad que hemos de perseguir, el que fomenta la autonomía de sus ciudadanos.

Personalmente me gusta mucho viajar con mis hijos. Ciudades como Berlín o Amsterdam son ideales para ello. Hay una gran conciencia social con la infancia. Me fascinó ver en Amsterdam calles residenciales estrechas en las que se había priorizado el espacio para el juego, de forma que incluso se cortaban tramos de calzada para colocar areneros. Imagínate, no poder dejar el coche en la puerta de casa a cambio de que tus hijos puedan jugar tranquilamente en la calle. Aquí sería impensable, las prioridades son otras.

¿El espacio y el juego han evolucionado de forma consecuente? ¿Hay una conexión en la forma en la que se diseñan los espacios de juego con el juego de hoy en día?

El juego ha evolucionado, seguro, pero personalmente creo que el problema o la suerte no están en la evolución del juego, sino en la carencia de este.

Se juega mucho menos, y el juego es fundamental. En cada etapa, en función del momento evolutivo del niño, predomina un tipo de juego u otro, pero hoy en día cuidamos en juego en la primera infancia, y en cuanto pasan a primaria se deja de valorar la importancia que este tiene.

¿Nos podríais dar algún consejo para “construir” un espacio interior que sirva para ofrecer un juego de calidad?

Necesitamos descubrir cosas, sorprendernos, lo previsible nos aburre. Cualquier espacio es válido para el juego si puedo encontrar tesoros en él, si me permite descubrir rincones en los que desarrollar aquello que deseo, lugares que cambian, que adapto a cada momento, espacios donde esconderme, donde sentirme cómoda, sin estridencias, sin el exceso de estímulos y colores con los que se suelen diseñar los entornos para la infancia. 

Siempre decimos, lo que es válido para un adulto es válido para un niño. Sobra casi todo cuando se diseña una ludoteca porque se decora el espacio, no se acondiciona ni se ambienta, se crean artificios, impostados, imitaciones, mentiras: árboles de cartón-piedra, paredes con murales absurdos que imitan jardines, montañas, un exceso de luz como su fuéramos a operar a los niños a corazón abierto... Creo que hemos perdido las buenas referencias y hay que recuperarlas. Espacio para niños, espacio que pinto con colores primarios alejados de los colores de la naturaleza.

¿Tenéis algún hobbie o algo que os apasione además de vuestro trabajo?

Yo sigo con la danza y con el yoga, que tiene mucho que ver también con la apropiación del espacio y el movimiento. Y me gusta mucho viajar, que también tiene que ver con el espacio y el movimiento. Ja ja ja.

¿Creéis que vuestro juego de pequeños influyó de alguna manera en vuestros hobbies actuales?

¡Sin duda! El espacio influye enormemente y la relación con el mismo, y cómo no, a través del juego se aprende mejor del espacio. A muchos artistas y arquitectos el juego les influyó tanto que parte de la identidad de sus procesos creativos la identifican con la apropiación del espacio en su infancia. Oteiza, Zaha Hadid, Alvar Aalto, Herman Herzberger... todos relacionan su trabajo con sus experiencias de juego cuando eran niños. 

Yo hago ballet desde que tengo cuatro años, estoy convencida de que esa búsqueda de la armonía, el orden y la interpretación del espacio que buscaba cuando bailaba me ha influido muchísimo en mi vida. No sé si estudié arquitectura por mis vivencias de juego en la infancia, pero sí estoy convencida de que independientemente de a lo que me hubiera dedicado, mi forma de ver el mundo está condicionada por el juego, y en el enfoque que daría se vería reflejado.

Nos ha encantado vuestro libro “En construcción” y nos ha hecho pensar en la importancia que tiene conocer los procesos de edificación, ¿creéis que la arquitectura podría ser una asignatura más en los colegios?

Y muy útil. La arquitectura a priori puede parecer una disciplina compleja, alejada de los intereses de la infancia, pero además de ser una maravillosa forma de juego para niños y niñas, es también una herramienta de aprendizaje muy eficaz, capaz de integrar los conceptos curriculares en prácticas amenas, lúdicas y de trabajo cooperativo.

Además aporta a la infancia una metodología, una forma de trabajo en equipo, unos conocimientos; permite cubrir en la infancia unas necesidades básicas que tienen que ver con el juego, con la experimentación, con la exploración.

La arquitectura como herramienta de aprendizaje es difícilmente cuestionable. Como algunas otras, pero con un rasgo diferenciador, y es que la arquitectura está a nuestro alcance, es tangible.

La arquitectura está presente desde que nacemos. Ese primer habitáculo generado por los barrotes de la cuna o las paredes de nuestra primera habitación ya son objeto de exploración para un niño, y la percepción que tenemos del entorno condiciona nuestra forma de relacionarnos con el espacio. A nivel pedagógico nos permite abordar las competencias básicas y relacionar los conceptos del currículum con la vida cotidiana.

Este conectar conocimientos es lo que hace de la arquitectura una herramienta de aprendizaje tan eficaz, porque la arquitectura se puede estudiar, se puede aprender, pero sobre todo se puede recorrer.

¿Creéis que hay algo que podríamos hacer como sociedad para mejorar la calidad del juego de nuestros hijos?

Confiar en el criterio de los niños y niñas, no subestimarles, permitirles tomar sus propias decisiones, dejar de sobreprotegerles en el mal sentido de la palabra, porque a veces se confunde sobreproteger con cuidar con apego, y son cosas bien distintas. Hay que dejarles espacio para el aburrimiento, porque de ahí surge el juego más creativo. Los juegos demasiado estructurados no dejan espacio para la imaginación. 

Como sociedad creo que debemos rediseñar las ciudades poniendo el foco en las relaciones humanas y en el sistema reproductivo, no tanto en las cuestiones productivas que son las que nos han llevado a priorizar el uso de vehículo o la zonificación de los barrios. Más espacios habitables para los ciudadanos, aceras más amplias, mejor transporte urbano, y los niños y las niñas no estarán de más jugando en la calle.

Cuéntanos algo que te haya dicho alguno de tus hijo/a recientemente y que te haya sorprendido.

No hay ni un solo día en el que no me digan algo que me sorprende. 

Pol está muy preocupado por el planeta, por el cambio climático, se manifiesta como feminista y le sorprende que los adultos le confundan con una chica por llevar el pelo largo. “A los niños también nos gusta llevar el pelo largo”, dice Pol. En el colegio están trabajando con un programa sobre violencia de género que a Pol le confunde muchísimo. Le hablan de que la sociedad dice esto, la sociedad dice lo otro, y él cuestiona qué es la sociedad, porque mi mamá no dice que el azul es de chico y el rosa de chica y mi mamá también es la sociedad. También está últimamente fascinado con la mitología griega. La otra noche, antes de dormirse, me preguntó: “mamá, ¿en España existe algún dios?”

A Teo lo que le encanta es la música. Tiene una cultura musical con 12 años alucinante. Y unas playlists que escucho yo cuando no están con temazos de Queen, David Bowie, Louis Amstrong, The Kinks o la banda sonora de E.T. Cuando llega a casa me pone lo que ha descubierto nuevo en el autobús. Está en modo adolescente, yo le doy mil besos y él se aparta o me dice: “vale, puedes darme un beso, pero intenta no meterme la nariz en el ojo”.

¿Qué le deseas al juego infantil en el futuro?

¡Larga vida al juego! El juego necesita ser valorado como una necesidad básica de la infancia. Incluso diría como una necesidad básica del ser humano. Yo sigo jugando con papel, con cartón, con piezas de lego; no deberíamos dejar de jugar nunca.

Esperamos que os haya gustado mucho la entrevista y que hayáis disfrutado de este paseo por el juego en casa de la familia Arquilecturas. Os animamos mucho a que le echéis un vistazo a su proyecto si no los conocéis.

¡Hasta la próxima!

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Ver todos los comentarios (1)

Jose


22/03/2020 17:58:49

Gran artículo!

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