LOS NIÑOS SIEMPRE JUEGAN Y SIEMPRE JUGARÁN A… CONSTRUIR

15/06/2015. Categorías: Los niños siempre juegan y siempre jugarán a…

Cubos de cristal

 

El mundo no existe, solo las piezas de construcción y el niño/a. Solo se visualiza un objetivo: hacer una torre. Las pequeñas manos se coordinan en mantener el equilibrio de estructuras complicadas mientras, con la lengua fuera, se intentan controlar los impulsos que, si salieran, desmontarían el trabajo tan costoso de crear una torre. Las piezas, apiladas según un patrón de colores: verde, azul y rojo; verde, azul y rojo… han estado minuciosamente seleccionadas para que todas tengan la misma forma: de cubo. Esta pieza es complicada, no llega… ¿y de puntilla? Tampoco. ¿Qué podrá hacer para llegar? Coge una silla y sube en ella. Podría haber un adulto que le dijera que las sillas no sirven para subirse, pero no es así, y se permite que el niño/a encuentre una estrategia para resolver su problema. Encima de la silla todo se ve diferente, ara puede poner ese cubo en la cima de la torre. La satisfacción recorre su cuerpo y se proyecta en su cara. ¡Objetivo cumplido! Alguien pasa rápidamente al lado de la torre y hace que se balancee… ¡oh no! Cae. Todas las piezas en el suelo y los dos niños/as se mantienen inmóviles, un gran sentimiento de frustración invade el cuerpo del niño/a constructor, hasta que los dos estallan en una carcajada. El niño/a que ha provocado el terremoto anima al niño/a constructora a hacer otra torre juntos. Y empieza la cooperación.

 

Las piezas pasan de una mano a otra y se combinan en su colocación. ¿Y si ponemos este prisma tendrá más fuerza? Probemos. Parece un castillo. Esta pieza será un caballero. Tenemos que construir una muralla para que no entre el dragón. ¡Vigila! ¡El dragón! Y el juego continúa entre risas y consensos, se añaden algunos niños/as, otros se van… y el mundo continúa sin existir, solo las piezas y ellos/as.  

 

Pirámide de bloques de madera


Jugar a construir va mucho más allá de unas piezas o unas maderas; se convierte en una actividad científica, creativa y artística. Genera placer y diversión; pero también estructura funciones cerebrales superiores como el lenguaje, la atención, la memoria, la percepción, etc.  

 

El juego de construcciones evoluciona y crece con las niñas y niños y se convierte en un mecanismo de proyección de la propia representación y autoconocimiento. Igual que el dibujo, la construcción pasa por diferentes etapas, desde las agrupaciones, creación de caminos y grandes despliegues horizontales aparentemente desordenadas; hasta las construcciones elaboradas y simétricas, estrechamente relacionadas con los procesos de lateralización y de adquisición de la identidad.

 

Los niños/a se ven a sí mismos y a su evolución cuando juegan a construcciones, porque construir quiere decir querer ir hacia arriba, representa el deseo de crecer; por eso los niños y las niñas siempre juegan y siempre jugarán a construir.

 

Porque construir con piezas es construirse a uno/a mismo/a. 

 

Plafones grandes de construcción Habitadule

 

Jenny Silvente

 

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