Jugando con el espejo de esquina

12/08/2016. Categorías: Artículos de otros , Crónicas del juego , Hablamos de nuestros productos

A veces no es fácil ver las posibilidades de un material, pero esto cambia totalmente cuando llega a las manos de los niños.

 

Os compartimos una entrada publicada en “De mi casa al mundo” dónde nos explican las enormes posibilidades de este material. 

 

Jugando con el espejo de esquina

 

 

Los días de lluvia tenemos por costumbre jugar con la mesa de luz, no sé muy bien decirte por qué, pero es algo que sin darnos cuenta hemos instaurado en casa.

 

Quizás sea porque nuestra casa está orientada al norte y cuando está tapado y llueve está siempre muy oscura, por lo que es más propicio para jugar con la mesa de luz, quizás sea eso.

 

Pero siempre es el momento de ir al armario y sacar los materiales translúcidos de colores que tanto nos gustan (te hablé de nuestros materiales favoritos para la mesa de luz aquí).

 

Lo interesante es que hace unas semanas incorporamos un espejo de esquina, que en realidad no es para la mesa de luz propiamente, pero Sunflower lo ha integrado en ese rincón de juego y le gusta ponerlo encima, aunque a veces también le da por sacarlo al jardín o llevarlo a su cuarto, pero lo que sí hace es sacarle mucho, mucho partido.

 

 

Qué es un espejo de esquina y para qué sirve


Es un material de exploración que se utiliza mucho actualmente en las escuelas que trabajan por ambientes educativos, también va muy en la línea de la pedagogía de Reggio Emilia.


De hecho, es un material imprescindible en el ambiente matemático y en las aulas Reggio, donde utilizan espejos y mesas de luz y toda una variedad de materiales de composición abiertos y libres.

 

Es una manera de facilitar más oportunidades de explorar con los objetos a varios niveles, multisensorial y matemático; Formas, simetría, simetría radial, ángulos, multiplicación, patrones, rotación, reflexión,… Muchísimos conceptos matemáticos complejos pueden asentarse de forma vivencial facilitando una base de aprendizaje para los pequeños, que en el momento de llegar al conocimiento formal de estos conceptos (en educación primaria), los adquieren de forma fluida y comprendiendo, ya que de pequeños los pre-aprendieron con la experiencia y sus manos, es decir haciendo y tocando.

 

Combinado con muchos tipos de materiales no estructurados pueden ofrecer resultados increíbles que a los peques siempre les causan sorpresa, admiración y alegría.

 

Nuestro espejo es de Jugar i Jugar, donde hemos encontrado si no la más, una de las opciones más económicas del mercado. Hace mucho tiempo que quería uno de estos espejos para tener en casa y siempre los he encontrado con precios desorbitados, así que este que además es adecuado para niños/as, con cristales irrompibles y trasera de foam (es decir blandito y pesa poco), y además fácilmente desmontable, me parece una opción muy recomendable.

 

Cómo jugar con el espejo de esquina

 

Hay dos maneras de utilizar este material, una es de forma dirigida, es decir proponer unos materiales concretos de exploración y ofrecer consignas estructuradas como podría ser, por ejemplo: crear patrones, simetrías, completar figuras, etc.

 

Y otra, que es la que nosotros proponemos, basada en el juego y en la exploración libre. 

 

De esta manera el niño/a simplemente lo utiliza de la manera que considera o le apetece, siempre y cuando no se proponga estropear el material o hacer un mal uso.

 

¿Qué ha hecho Sunflower?

 

Lo ha utilizado primero como mostrador para crear una tienda, después como cueva para sus enanitos (está inmersa a tope en el juego simbólico) y un día de lluvia empezó a usarlo también sobre la mesa de luz, o en el jardín, haciendo composiciones a su manera, si bien, desde el punto de vista del espectador, un poco caóticas.

 

 

Poco después descubrió el poder de la reflexión para completar los objetos, y esto fue fascinante. Sus semiesferas favoritas de la mesa de luz, ¡podía hacer magia y que fuesen completas!

 

 

Con los bloques de formas geométricas, empezó a construir utilizando esta propiedad:

 

-¡Mira una casa! ¡Y un barco!

 

 

 

-¿Y si hago un arcoíris?

 

Y con sus monedas de colores translucidos, que después de las semiesferas es lo que más le gusta para la mesa de luz (todos los materiales son de Jugar i Jugar), hizo un intento aproximado de arcoíris.

 

 

– ¡Ah, no! ¡Debe ser como una curva! 

 

 

-¿Cómo? ¡Pero si he hecho un mándala! Voy a ponerle una flor en medio. ¡Mira mamá qué bonito queda!

 

 

Y así es como un pequeño ser de cinco años, sin instrucciones, sin ser dirigido, simplemente con unos materiales que están a su alcance descubre de forma experiencial fenómenos y conceptos matemáticos que le hacen abrir la boca grande grande y maravillarse del mundo.

 

¿Es o no es maravilloso el juego libre?

 

Cuéntame:

 

¿Conocías el espejo de esquina?

¿Lo tienen en la escuela de tus hijos?

¿No te apetece ponerte a jugar con él? (¡A mí mucho!) 

 

Es en el juego y solo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo. – Donald Woods Winnicott

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