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16/03/2011. Categorías: Delicatessen

Delicatessen

Recolectores...de palos

Palos largos, palos cortos, ramas con pinchos, con brotes, con agujeros, con corteza, con musgo, con líquenes. Palos rectos, palos torcidos y palos con formas inverosímiles.

Palos de pino, de roble, de cerezo y de nogal, de castaño; cañas, bambús, ramas de todo tipo. Cuando salen al bosque, los niños y niñas recogen elementos naturales como si fuesen (o porque lo son) tesoros únicos y extraordinarios. El hecho de encontrarlos allí y tal como son, parece hacerles sentir afortunados. Son objetos de juego perfectos que les permiten dibujar y marcar sobre la tierra, hacerse banderas, lanzas y espadas, caballos, carreteras y herramientas de apoyo para todo tipo de construcciones.

Cuando los palos llegan hasta el salón de casa, podemos lijarlos para dejarlos pulidos o, los más lanzados, serrarlos según el gusto y la necesidad. A veces seran clasificados por medidas, formas o colores, y serviran para muchos de sus juegos de interior. Otras veces, aparentemente, no los usaran para nada, pero seran un elemento de compañía apreciado durante un largo tiempo.

Como ya os contamos en el apunte Recolectores de Tesoros, la satisfacción de la recogida y la concreción de las vivencias en unos cuantos objetos vinculados que se pueden llevar a casa, es un placer enorme para los niños.

Nosotros, por nuestra parte, quizá podamos variar nuestra habitual exclamación: ¿Adónde vas con tantos palos!? ¡no podemos llevarnos todo esto a casa!

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