50 cosas peligrosas (que deberías dejar hacer a tus hijos)

14/06/2017. Categorías: Hablamos de nuestros productos

Cuando nos hacemos mayores, con frecuencia escuchamos frases como “el que no arriesga no gana.” En los cursos de emprendedores hay incluso jornadas enteras dedicadas a la importancia de asumir riesgos.

Los niños y niñas, de forma natural van eligiendo riesgos a su medida, nos piden ir a comprar el pan, cruzar la calle solos, cocinar, encender el fuego de la barbacoa, pasar sobre las piedras del río para llegar al otro lado, saltar desde cierta altura, trepar un árbol… todas estas son cosas que seguramente vosotros hicisteis y vuestros padres también.

Desde hace algunos años, el riesgo en la vida de los niños casi ha desaparecido, su vida es totalmente predecible y los padres buscamos a toda costa la seguridad y protección y por supuesto que todo lo hacemos desde el amor y la buena intención, pero sin querer, curiosa paradoja, en medio de tanta seguridad, criamos niños inseguros.

Nos sorprendió bastante que se editara un libro como éste, en el que las propuestas son sobre todo de sentido común, pero si existe es porque los padres de ahora lo necesitamos, nos hacen falta referentes que nos permitan volver a confiar en las capacidades de nuestros niños.

El libro al final nos ha resultado bien interesante porque algunas propuestas ni se nos habían pasado por la cabeza y está presentado como 50 fichas a modo de experimentos, que incluyen lo que los niños necesitan para realizarlos, la duración, el nivel de dificultad, los posibles riesgos y una descripción de cómo se hacen.

Los autores, Gever Tulley, creador de Tinkering School en San Francisco y Julie Spiegler se enfrentaron a numerosos rechazos de diferentes editoriales así que decidieron auto editarlo y rápidamente se convirtió en un éxito de ventas en Estados Unidos.

Es un libro que nos permite, a padres y madres, reflexionar y sacudir un poco los miedos y no es que el miedo sea negativo, pero la prudencia no puede ejercer su papel si no hay riesgo de por medio. Necesitamos experiencias límite para probarnos y conocer hasta dónde podemos llegar viviendo la frustración implícita que implica no conseguir algo que queremos  y también, por supuesto, para vivir la maravillosa experiencia de  que lo que ayer nos daba miedo, hoy lo tenemos superado.

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