¿Por qué no hablamos del juego?

18/10/2017. Categorías: Artículos de otros , Mirada pedagógica

Os compartimos y traducimos un artículo de Ma. Jesús Comellas publicado el sábado pasado en el suplemento Criatures.cat del Diari ARA


"¿Por qué no hablamos del juego?


Habitualmente se habla de los derechos de la infancia y parece que, especialmente en los centros educativos, es una idea recurrente que se valora y que prácticamente está asumida. De hecho, no se trata de cuestionar de manera global si se respetan, pero curiosamente hay un tema, el juego, que a pesar de estár recogido en el artículo 7 de la Declaración de los Derechos de la Infancia (1959) - “Los niños y niñas gozarán plenamente de juegos y de recreo, los cuales tendrán que estar orientados con las finalidades perseguidas por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzaran por promover la satisfacción de este artículo.” -, la realidad es que tiene una cabida poco clara en todos los contextos educativos exceptuando, quizás, los clubes de tiempo libre.


No se trata de decir “id a jugar” sino de hacerlo, mostarlo y ofrecer todo un abanico de posibilidades y diversidad de juegos bastante olvidados actualmente. Mágicamente, con la tecnología, creemos que a cualquier edad, si tienen un dispositivo tecnológico ya están jugando. Otra de las ditorsiones, en relación con el juego, es cuando se habla de deporte, aunque que sea una actividad predeportiva: ¿podemos hablar de jugar cuando estamos delante de una actividad que es competitiva y con reglas muy rígidas? ¿o en la actividad lúdica que hay en el horario escolar, cuando la pelota ocupa un protagonnismo que condiciona la actividad, el espacio y la relación entre niños y niñas? ¿O en los parques, donde hay un mobiliario que guia esta actividad lúdica con los columpios o las redes para trepar?


¿Cómo hemos minimizado, entonces, el valor del juego? Hace muchos años, uno de los principales intereses del profesorado y de las familias era hablar del juego, de su valor como actividad natural, voluntaria y muy seria que implica diversión, recreo, pasatiempo con los cuales la persona, a lo largo de la vida, aprende a relacionase en su ámbito familiar y social. Es, pues, una actividad muy rica, amplia, versátil y ambivalente que permite desarrollar la personalidad. Porque el juego no es solo una actividad física, sino una actividad compartida, en la que hay posibilidades de ocio, participación e interacción y que favorece la socialización. Está claro que se ha desdibujado la misma idea de juego, y probablemente por eso los momentos que se dedican a esta actividad están muy alejados de los objetivos que le son propios.


Hace falta recuperar las múltiples oportunidades que ofrece el juego y especialmente la necesidad de que se juegue. Y el patio es un espacio educativo para jugar."


M. Jesús Comellas

Diari Ara 14/10/2017

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