LOS NIÑOS SIEMPRE JUEGAN Y SIEMPRE JUGARÁN A… MUÑECAS

28/05/2015. Categorías: Los niños siempre juegan y siempre jugarán a…

 

De trapo, de plástico, de paja, de madera, de porcelana… A lo largo de la historia la muñeca ha acompañado los juegos de la infancia. Si miramos en profundidad veremos que jugar con muñecas tiene cierta transcendencia que hace de este juego inocente una potente herramienta de aprendizaje y de acercamiento al mundo adulto. Es fácil empezar diciendo que forma parte del conocido “juego simbólico”, una actividad que permite al niño y a la niña entender el mundo que le rodea en una especie de escenario irreal en el que el proceso de investigación-acción lo convierten en un poderoso experimento vital y de resolución de conflictos internos. En palabras de Prieto y Medina “el juego simbólico es como un pequeño refugio construido por el niño para volver a él cuando necesita rehacer su mundo”. Así se vuelve en un pequeño teatro cultural y social donde los pequeños ponen en marcha todas sus habilidades sociales, cognitivas, emocionales, intelectuales, físicas, creativas… Jugar con muñecas posibilita una gran cantidad de acciones tales como alimentarlas, vestirlas, cambiarles el pañal, peinarlas, lavarlas, ponerlas en el váter, llevarlas al médico… acciones relacionadas con el día a día de las niñas y niños fruto de la observación que hacen del modelo adulto de cura y crianza de bebés y niños/as de sus personas de referencia.

 

Esta visión del juego con muñecas lleva a algunos profesionales como Hallie Speranza a afirmar que se trata de una actividad terapéutica que conduce a generar acciones a veces inesperadas por el adulto, como pisar las muñecas o meterlas en el horno, que suponen una gran descarga emocional que libera al niño/a. Además también incluye el componente grande-pequeño en el que el niño o la niña pasa de ser el pequeño para ser el grande-gigante en un mundo hecho a su medida; esto le convierte en la mamá o el papá y reproducen acciones y situaciones con las muñecas que son cotidianas de su vida familiar, de forma que le permiten ponerse en el lugar de otros y entender el porqué de las cosas. 

 

Cuidar a las muñecas nos posibilita cuidarnos a nosotros mismos y a los demás, por eso los niños siempre juegan y siempre jugarán a muñecas. 

 

Así que, la próxima vez que veáis a un niño o a una niña jugar con muñecas, simplemente sentaros a observar la maravilla de los procesos y contemplar la belleza de movimientos, palabras y miradas que os trasladarán a algún momento de vuestra niñez.

 

Jenny Silvente

Añadir un comentario