LOS NIÑOS SIEMPRE JUEGAN Y SIEMPRE JUGARÁN A… JUEGOS DE MANOS

19/04/2016. Categorías: Los niños siempre juegan y siempre jugarán a…

 

Foto: Jugar i Jugar 

 

El juego es un lenguaje universal de la infancia. Estemos donde estemos, aunque sea a centenares de quilómetros de nuestra casa, veremos a niños haciendo los mismos juegos que pasan de generación en generación en una especia de genética del juego universal. Una de estas herencias es el juego de manos que tanto disfrutaron nuestros antepasados, nosotros y los pequeños de hoy día.  

 

Parece como cosa de magia que alrededor de cierta edad empiece el interés por los juegos de manos, como si de un ritual se tratara, se respetan todos los convencionalismos y las cantinelas pasan de generación en generación de forma oral. Podría ser de las pocas maravillas que todavía pasan por tradición oral. Y pese a que el paso del tiempo transforma algunos movimientos o versos, la esencia siempre es la misma.  

 

Los juegos de manos empiezan con el encuentro con uno mismo y la búsqueda del otro; con la colocación de las manos; la memorización de una cantinela, a menudo sin sentido y muy pegadiza; y la automatización de una serie de movimientos que pueden ser simples y sencillos, o complejos y con muchas variaciones. La cantidad de elementos que se activan con este juego no tiene precio; y en cambio jugar con las manos es un placer gratuito. En conectar las manos se coordinan movimientos, acciones, sonidos, palabras, ritmos y tantas otras cosas, que hacen de este juego una joya de la expansión de la esencia humana.  

 

Una actividad que, además, no necesita la presencia del adulto, es totalmente autogestionada por los niños. Ellos deciden qué juego hacer, qué normas seguir, cómo hacerlo… poniendo en marcha todas sus estrategias y habilidades. Todos pueden aportar su grano de arena, todos tienen voz, escucha, aceptación y consenso.

 

Música, ritmo, cooperación, movimiento, canto, coordinación y memoria se ponen en marcha una vez, y otra, y otra… en el parque, en el patio de la escuela, en casa, por la calle… La belleza de un juego tan humano y cotidiano, tan pequeño y simple, pero tan grande y majestuoso a la vez; se convierte en una fuente inagotable de placer y diversión.

 

Foto: Endless Curiosity Flickr

 

¿Quién no ha pasado por la calle 24 y se ha encontrado a Don Federico hablando con el Doctor Jano Cirujano y ha visto a la lechera haciendo un puñito se multiplica con la Draculina? Porque ya se sabe que en la calle de la bomba redonda, hay una zapatería. 

 

Las niñas y los niños comparten la alegría y el deseo de vivir y de crecer, conectan sus manos con las de los otros, tal y como hacían sus ancestros, mientras disfrutan del ritual del canto, la música y el movimiento compartido; por eso los niños y las niñas siempre juegan y siempre jugaran a juegos de manos.

 

Jenny Silvente

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