EL JOC A CASA DE LA FAMÍLIA GRAPAT

Carmen i Claudia de Jugar i Jugar Carmen i Claudia de Jugar i Jugar va escriure això el 07/12/2018. Categories: Cròniques del jugar

Casiana y Jordi son padres de Lola y Tomás. Quizás podríamos haber empezado a describirlos por cualquier otro lugar, pero este dato es especialmente relevante porque fue a partir del nacimiento de Lola que crearon Grapat.  

Nos conocemos de hace mucho ya, de cuando Lola era un bebé y Casiana venía a las charlas que organizábamos en nuestro pueblo hace 9 años. Son unos padres inquietos, amorosos, con una cabeza que hierve de ideas y con un profundo conocimiento y respeto hacia el juego infantil, lo que se refleja en cada una de sus creaciones.

Nos hace muchísima ilusión esta charla con ellos, ¿Cómo debe ser el juego en casa de alguien que fabrica juguetes? Estamos seguras que va a ser muy interesante todo lo que tienen que contarnos.

¿Cómo nació Grapat? ¿En qué momento surgió la idea?

Grapat nació cuando nuestra hija mayor tenía 1 año y empezó a manipular objetos o materiales. Observando su juego, nos dimos cuenta de que

"Lo que habíamos comprado para ella no le generaba ningún interés, así que decidimos retirar todos los objetos cotidianos potencialmente peligrosos y nos dimos permiso, como adultos, a dejarle explorar con todo lo que le interesaba de forma natural, que básicamente, era todo aquello que los adultos manipulábamos."

A partir de este aprendizaje, empezó para nosotros un proceso de reflexión muy profundo sobre la necesidad que tienen los niños y niñas de acceder a determinados materiales. Durante un periodo prolongado, lo que hicimos fue simplemente observar su juego y si nos dábamos cuenta de que le interesaba, por ejemplo, traspasar cosas, le dábamos materiales para que experimentara. Pero no juguetes como tal, sino cosas que inventábamos nosotros o que se nos ocurría que podrían servirle. Así que creemos que el nacimiento de Grapat está íntimamente ligado a ese proceso vital y a las reflexiones que de allí se originaron entre los dos.

¿Qué edad tienen vuestros hijos?

Lola tiene casi 10 años y Tomás casi 6 años.

La casa de esta familia tiene previsto un espacio amplio dedicado al juego y la creación, hay pocos muebles y eso permite desplegar el juego libremente.

¿A qué juegan cada uno de vuestros hijos? ¿Juegan a lo mismo?

Pues va cambiando muy deprisa, como si fuera de un día para otro incluso. Lola ya lleva 2 años en los que su juego se ha transformado muchísimo, aunque sigue teniendo momentos propios de una niña más pequeña. En esos ratos, pasa mucho tiempo con sus muñecas Lotties (tiene una buena cantidad de ellas) y se entretiene con el juego simbólico: las muñecas tienen nombres, roles, interactúan entre ellas, etc.


Lola jugando con las Lotties, unas muñecas que representan un modelo de niña de unos 9 o 10 años con los intereses propios de esa edad.

¿No os encanta esta idea para almacenar la ropa de los muñecos y muñecas pequeños? Todo queda visible y es una propuesta que enriquece muchísimo este tipo de juego.  

También juega con su hermano, desde ese otro lugar, pues es la hermana mayor. En este caso, son juegos de normas que a Tomás no le gustan y entonces ella las va adaptando para compartir el juego. También hay muchos momentos de hacer el cabra, como decimos aquí: salir a la hierba, revolcarse… Aunque con Lola estamos un poco en una fase de duelo, de despedida de ese juego tan inocente, y ya han empezado a aparecer otros elementos importantes para ella, como las libretas en las que hace listas de cosas que le gustan, escribe sus cosas... Y lee mucho.

Hay niñas y niños que, al igual que Lola, tienen un proceso de maduración más rápido. A los 10 años continúan jugando mucho, pero todo cambia de forma paralela a esta maduración, incluído su juego. Es normal que como padres y madres esto nos cause cierta tristeza, pero es una evolución intrínseca al crecimiento, necesaria. Lo importante, llegado el momento, es saber diferenciar cuándo este cambio es resupuesta a una maduración precoz en cierto sentido, o cuando es causado por interferencias sociales. No es el caso de Lola, que simplemente ha pasado de fase madurativa deprisa de una forma sana, pero ocurre mucho en nuestra sociedad que las chicas tienen mucha presión por crecer rápidamente y eso sí que es algo de lo que hay que estar alerta.

Sobre Tomás, él está ON FIRE, en un momentazo. Es muy amigo del Lego, lo que nos parece genial porque

"Tanto Jordi como yo somos muy fans de este materil. Entendemos que esto es algo que quizás pueda sorprender viniendo de la familia Grapat, pero somos fervientes admiradores del Lego, porque es el material no estructurado por excelencia y sí, es de plástico, pero tiene unos encajes de una precisión impresionante que solo pueden obtenerse con esta materia prima."

Eso sí, algo que hacemos es retirar el librillo de instrucciones cuando abre una caja, aunque en realidad lo usa una vez y luego él mimso lo retira y utiliza las piezas de forma libre. Hay niños y niñas que los dejan montados como exposición, sin embargo, él enseguida lo desmonta todo y empieza a hacer sus propias creaciones.

Tomás es además un “Tinkerboy”: constantemente está desmontando todo lo que se encuentra por el camino, ya sea con un martillo o con un destornillador.  Le interesa saber qué hay dentro de una impresora o lo que sea, de modo que pasa muchos ratos en la faena de desmontar. Como no podía ser de otra forma, tiene una buena caja de herramientas con la que desarrollar esta inquietud, aunque, como hemos dicho antes, a veces también se adapta al mundo de su hermana y se generan dinámicas en las que Lola organiza el juego. La verdad es que de momento, están bastante en esta etapa, y como tienen además bastante material nuestro, es normal encontrarles haciendo filas eternas de Nins, creando mini mundos...

“Tinker” se refiere al térmito “lata u hojalata”. Este tipo de juego se caracteriza porque en él prima el interés por crear objetos, saber cómo funcionan, desmontarlos, etc.  Tomás es un amante de este tipo de juego.


Me olvidaba  decir que en casa también nos dedicamos a la creación más plástica, la mayoría de las veces en fines de semana.

"Nos obsesiona bastante la calidad de los materiales que ofrecemos para la creación artística, porque pareciera que los niños y niñas tuvieran que conformarse con esas ceras que no pintan o con un pincel con los pelillos de punta, que parecen alambres y no sirven para nada."


En nuestra casa eso no ocurre y la verdad es que nos tomamos bastante en serio este tema, dedicando mucho tiempo y esfuerzo a la parte plástica y artística de la familia.

Ofrecer materiales artísticos de calidad es una forma de darle valor a las creaciones artísticas. Igual que en el juego, cambia muchísimo la forma en la que nos relacionamos con el arte cuando tenemos las herramientas adecuadas.

Les explicamos bien cómo se cuidan esos materiales; los pinceles por ejemplo, son profesionales, son los mismos que utilizamos para pintar en Grapat, con un pelo adecuado, diferentes puntas, duricias del pelo… y hay que saber tratarlos. Igualmente, les ofrecemos la experiencia de pintar con acuarelas buenas, que no tengan grumos cuando pintas, etc. Todo esto es importante.

¿A qué jugabais de pequeños?

Pues yo (Casiana) no tengo en la memoria imágenes de mi juego durante los primeros años.  Recuerdo a partir de los 10 años, más o menos, que hacíamos paradas por el barrio donde yo vivía, en Buenos Aires. Decorábamos unos espejitos y los vendíamos a unas vecinas que eran nuestras amigas.

Las propuestas de material no estructurado son las protagonistas en esta casa, hay muy pocas cosas definidas y eso ha hecho que hasta ahora, Lola y Tomás hayan desarrollado un tipo de juego menos convencional.

Jordi recuerda mucho ir por los canales del pueblo de Cabanas, que tenían poca agua. Las recorría en bicicleta y salpicaba mientras atravesaba los canales. También recurda jugar a Lego y se acuerda mucho de ir por la calle jugando a pilla pilla, en bicicleta, arreglar bicicletas y jugar con amigos en la calle.


El color es otro elemento muy presente en esta familia. Sabemos, porque los conocemos bien, que la teoría del color es algo que Casiana, en particular, ha desarrollado en profundidad y que despliega claramente en sus creaciones de Grapat. Y como es lógico, esa sensibilidad se transmite a la forma en que ordenan los materiales de juego en su casa, por ejemplo.

¿Creéis que a lo que jugabais de pequeños os ha influido en vuestro actual trabajo?

No lo se.


¿Jugáis con vuestros hijos?

Hemos ido pasando diferentes periodos. Quizás, más que jugar con ellos, hemos estado muy presentes en sus momentos de juego. Con esto me refiero a que ha sido una presencia 100% al inicio, pero a medida que han ido creciendo y se han ido alejando, ya no es para ellos tan necesario que estemos cerca. Así que ahora estamos en otra etapa, en la que se entretienen más solos o jugando entre ellos.

"Lo que sí que os puedo asegurar, es que hemos jugado solo cuando lo hemos deseado, nunca lo hemos hecho desde el compromiso. Sabemos que el "no quiero" disfrazado de "vale, vamos a jugar", ellos lo detectan enseguida. Siempre hemos jugado desde la honestidad."

Compartimos momentos de juego con ellos, en los que a veces estamos haciendo lo mismo. Por ejemplo, cuando pintamos, yo pinto lo mío también. No es que estemos haciendo algo suyo, sino que estamos haciendo todos una actividad parecida. Lo mismo ocurre con un juego de mesa, que es un momento compartido en el que nosotros somos un jugador más.

 

¿Qué tipo de límites ponéis a vuestros hijos en su espacio de juego?

Tenemos cuatro límites básicos, que no son sólo válidos en los momentos de juego, sino que pueden aplicarse a la vida en general:

  • No nos hacemos daño a nosotros/as mismos/as.
  • No hacemos daño a los/las compañeros/as.
  • No hacemos daño al entorno.
  • No hacemos daño al material.

 Estos 4 límites son en los que basamos nuestra vida entre niños y adultos y, aunque parecen pocos, abarcan mucho. Desde estos 4  límites es desde donde nos movemos.

Poner límites claros es algo que los niños y niñas agradecen enormemente, les da seguridad y les permite relacionarse con el juego en sí, y con todos los elementos que conforman el juego, de forma sana.

¿Hay algo del juego de vuestros hijos que os haya sorprendido?

Sí, (risas). Siempre hemos tenido claro qué tipo de materiales entraban en casa y cuáles no, pero cuando Tomás fue creciendo y manifestó ese interés e ímpetu por desmontar materiales y saber cómo funcionaban, o cuando veíamos su vívido interés en los objetos que ofrecían una acción reacción (en plan, si aprieto este botón ocurre esto y si aprieto este eso otro…), se nos generó un dilema para poder nutrir su juego. Porque, ¿cómo podíamos hacerlo, si en casa no entraban las luces, los botones, los sonidos y las máquinas, cuando precisamente, lo que él quería eran máquinas, poleas y luces?

Después de hablar con vosotras, Carmen y Claudia (lo recordaremos toda la vida), llegamos a la conclusión de que en casa teníamos un niño lata (tinker boy) y se inició un proceso de cómo cubrir su necesidad. Empezamos a desmontar cacharros, le compramos herramientas... y ahí comenzó el conflicto, porque claro, no puedes ir a comprar a Jugar i Jugar este tipo de. Hay que ir a la ferretería, saber un poco de elecrónica, de física y de química... Vamos, que se requieren una gran energía y unos conocimientos que en muchas ocasiones no teníamos. Y aunque hemos aprendido una barbaridad, aún sigue siendo un reto cubrir las necesidades tan exigentes de juego de Tomás. De momento os podemos decir que en casa tenemos una máquina de humo, una bola de luz, experimentos y bueno, es todo un reto. Así que sí, podríamos decir que nos sorprendió mucho.

Los niños y niñas Tinker tienen necesidades que salen de las propuestas que encontramos comunmente en el mercado y exigen un esfuerzo adicional por parte de los adultos. Como empresa dedicada a la venta de materiales de juego, desde siempre hemos apostado por las herramientas reales porque acompañan este tipo de intereses.

Grapat es una ayuda en este sentido, porque tenemos un taller con máquinas, taladros y otras herramientas que le llaman la atención, pero hay que buscar materiales que sean seguros. Pero como os podéis imaginar, él no quiere un taladro real a su medida, quiere el de Jordi y bueno, eso no nos lo pone nada fácil, la verdad.


¿En qué forma creéis que el acompañamiento complementa a vuestros materiales?

Para mí (Casiana), el papel del adulto en un espacio de juego libre es poder ofrecer los materiales adecuados y estar simplemente presente. En realidad, el adulto es quien pone una piedra de río o una de bosque a su alcance, en función de nuestra observación del momento en el que están y su necesidad, para satisfacerla. Siguiendo con las piedras, por ejemplo, si se observa que al niño o a la niña le divierte apilar, una piedra redonda no sirve, de modo que es mejor ofrecerle aquellas que sean planas.

Se trata de estar disponible, no interferir, y ofrecer materiales que se ajusten a lo que necesitan.

 

Vosotros qué creéis, ¿ofrecéis juguetes o materiales? ¿O consideráis que es lo mismo?

Intentamos no utilizar la palabra juguete, ya que la atribuimos a un objeto con una función concreta. En cambio, si ofrecemos unos tuppers o unos palos como propuesta, ya no le llamaríamos juguete y sin embargo, es un objeto de juego. Por eso preferimos hablar de materiales, porque no consideramos que sea lo mismo.

El juego de calidad se sostiene en 4 pilares fundamentales: el interés natural de los niños y niñas, el acompañamiento de los adultos, el entorno y los materiales que lo acompañan. Estos 4 elementos están presentes en toda la vida del juego de los niños y niñas y van variando en función de su edad. A veces, nos es imposible poner atención a todos ellos y eso es de lo más normal, pero saberlo es algo que nos da un punto de partida, una base por la cual empezar a construir.

¿Quién os inspira, en qué o en quién os fijáis?

Para nosotros, sin ninguna duda, la fuente máxima de inspiración es observar un niño o una niña jugando: cuando les salen esas vocecitas de dentro mientras manipulan un objeto, cuando son pequeñitos y se llevan las cosas a la boca y ves su cara cuando cambian de textura, cuando intetan sin éxito coger algo que tiene una forma concreta pero luego lo consiguen si tiene otra distinta, cuando traspasan…

Ahora que nuestros hijos se hacen mayores y ya no tenemos estos momentos en casa, intentamos generar espacios en los que podamos tener esta retroalimentación infantil que tanto nos inspira.

Una lectura recomendable

Uy, un montón (Casiana). Es muy difícil. Voy a ver mis libros…

Todo lo de Rebeca Wild, siempre. Y Juegos inocentes, juegos terribles,de Graciela Sheiner, ya que es una maravilla, un hallazgo. Tendría que releerlo, porque dice cosas tan bonitas como que “el juego es un ámbito simbólico y mágico a la vez” o “mientras jugamos estamos a salvo de la deriva, del sinsentido, del vacío”. Habla mucho del caos, del vacío y aunque hay cosas, como con cualquier lectura, con las que no estoy de acuerdo, aun así es súper recomendable. Eso sí, tendréis que buscarlo en una biblioteca porque está descatalogado.

Desde que montasteis la empresa, ¿ha cambiado de algún modo vuestra visión del juego?

Pienso (Jordi) que se ha enriquecido. Empezamos con una idea muy clara de lo que queríamos ofrecer al juego, pero con el paso del tiempo, cada vez ha tomado más fuerza. Se ha transformado y es, si cabe, más real, tiene más energía.  

Realmente creemos en lo que hacemos y cuando diseñamos algo, hasta que no le encontramos al menos 15 maneras de ser utilizado, no nos decidimos a ofrecerlo. Lo no estructurado nos obsesiona y ha ido cogiendo cada vez más protagonismo.

Es decir, que nuestra visión del juego más que transformarse, se ha enriquecido y se ha consolidado mucho más.

 

¿Qué criterios usáis vosotros para seleccionar los juguetes de vuestros hijos en estas fechas?

Los criterios son los mismos con los que regimos nuestra vida, que son muy sólidos y que no tiene que ver solo con los juguetes.

Les ofrecemos lo que nos piden, aunque a veces nos es difícil, como ahora Tomás quiere un coche con mando y estamos buscando algo que sea interesante.

Con los años, los criterios van cambiando, nos vamos des-radicalizando e intentamos, dentro de lo que quieren, ofrecer cosas con las que nos sentimos cómodos.

Como os comentábamos en otra pregunta, estamos un poco en duelo Jordi y yo, porque su juego ha cambiado y quieren cosas diferentes. Por primera vez en 10 años no haremos pedido a Jugar i Jugar. Cada año hacíamos un pedido que luego repartíamos entre los diferentes familiares que regalaban, a modo de flitro para que no llegaran cosas no deseadas. Pero este año quieren otras cosas: una mochila para los scouts, un patinete más grande… Ya no entrarán cosas de Grimm’s o de Ostheimer, pero bueno, ¡lo compraré para mi! (risas).

 

¿Qué hacéis con un juguete o un material que no ha tenido éxito en vuestra casa?

Los materiales que no han tenido éxito pasan dos procesos.

Pasan primero por el purgatorio. Si en un tiempo de dos meses no lo piden, lo regalamos, lo damos, nos deshacemos de ello. Si es algo muy importante para ellos, no por el juego, sino por lo que significa, lo hablamos y lo acabamos dando. A veces hemos negociado dejarlo en préstamos a un amigo o amiga con la idea de que regrese.

Luego también está la rotación de juguetes, que está bien guardar cosas que no usan para presentarlas más tarde de otra forma, en otra cesta, a ver si les interesa. Y si aún así si no hay interés, pues lo regalamos.

 

¿Creéis que el juego infantil puede contribuir de alguna forma a cambiar el mundo?

Estoy convencida de que el juego infantil de calidad puede cambiar el mundo, sin ninguna duda, partiendo de la base de que cuando el juego es libre, surge de un deseo interno que les hace SER. Y si como sociedad conseguimos SER, en vez de intentar SER o aparentar SER, es cuando podremos conseguir un mundo más sano.

Profundamente, pienso que una infancia cuidada y respetada puede hacer un mundo mejor.

¿Qué significa el juego para vosotros?

Esta pregunta es enorme así que voy a intentar resumirla.

Una vez superados los límites que impone el propio entorno y los adultos...

"...El juego es algo absolutamente sagrado, es la patria de los niños y niñas, donde rigen sus propias normas, donde pueden moverse libremente. Es el espacio donde pueden ser los reyes del mambo."

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